Agra, con La joya suprema de la india

Agra y Taj Mahal

Brincando en el Taj Mahal

Llegamos a Agra desde Orchha. Sin madrugar mucho, sobre las 8 de la mañana y después de desayunar, cogimos un rickshaw que nos llevó a las estación de tren de Jhansi por 200 rupias (2,65 €), y el trayecto duró alrededor de 25 minutos. En la estación de tren cogimos un ticket por 85 rupias (1,15 €) por persona hasta Agra. En este ticket no está anotado ni el nombre del tren, ni del vagón, ni del asiento. Te puedes subir en el siguiente tren que vaya a Agra o a Delhi (ya que este tren pasa por Agra) y montarte en cualquier vagón que no sea de aire acondicionado ni ponga reservation. Una vez montado en el vagón buscas un asiento libre. Subimos al tren que se supone salía a las 10:15 horas pero salió realmente a las 11:30 horas. Esta ruta debe de estar muy solicitada porque los vagones iban a tope e íbamos como sardinas en lata, pero todo sea por sentir la India verdadera y sus gentes. ¡Menos mal que el trayecto apenas duró 3 horas!

Llegamos a la estación de tren de Agra Cant. En esta estación hay una oficina de turismo donde nos atendieron muy bien, y nos sorprendió la eficacia del señor que nos dio multitud de explicaciones con la única intención de ser útil. Desde la estación de tren cogimos un rickshaw-prepago por 100 rupias (1,20 €) que nos llevó hasta la zona de Taj Ganj, muy cerca del Taj Mahal y con alojamientos económicos. Nos quedamos en el Hotel Sheela donde hay habitaciones desde 400 rupias (5,20 €) muy cerca de la puerta este del Taj Mahal.

Taj Mahal

El Taj Mahal de Agra

Al día siguiente madrugamos. Como nos dijeron que el Taj Mahal abrían a las 6 de la mañana nos levantamos a las 5 y media, aunque cuando llegamos comprobamos que hasta las 7 no abrían las puertas. El ticket para entrar cuesta 750 rupias (10 €) por persona. Todos los monumentos Patrimonio de la Humanidad de la India cuestan 250 rupias, pero a este monumento le añaden una tasa especial de 500 rupias.

Taj Mahal

En la entrada del mausoleo

El sistema de entrada es muy lento porque tienes que pasar por unos detectores de metales y te chequean profundamente la bolsa o mochila. No puedes introducir en el recinto objetos como trípodes, linternas (creo que es por las pilas), comida como galletas, tabaco, cerillas o mecheros, por ejemplo. Si te encuentran algo de esto tienes que decidir si echarlos en una caja perdiéndolos para siempre, o llevarlos a unas taquillas que están a unos 200 metros de la puerta de entrada. Esto hacía que las colas fueran lentísimas.

En un principio pensamos que no fue buena idea madrugar porque cuando entramos ya estaba el día bastante amanecido, pero luego comprendimos que el efecto de la niebla sobre el edificio, y sobre partes de él, ofrecía una imagen misteriosa dando realmente la sensación que todo el conjunto de mármol está flotando sobre el aire. ¿Es bonito el Taj Mahal? Si, es bonito. Nos gustó aunque no nos dejó con la boca abierta ni mucho menos. Reconocemos que el edificio es muy fotogénico, las fotos quedan geniales, es un símbolo del amor, hay muchas leyendas alrededor de su construcción, y realmente disfrutamos con la visita pero no es ni mucho menos uno de esos sitios que hay que ver al menos una vez en la vida, tal y como nos lo quieren vender.

El tema de madrugar también fue una buena idea porque cuando salimos, sobre las 11 de la mañana, la multitud de gente que había dentro del recinto era enorme y las colas que había en las taquillas eran larguísimas.

Fuerte Rojo de Agra

Ese mismo día visitamos el Fuerte Rojo pero por la tarde. Como nos apetecía dar un paseíto fuimos andando ya que se encuentra a apenas 1,2 kilómetros de la puerta principal del Taj Mahal, aunque puedes coger un rickshaw por 30 rupias. La entrada al Fuerte Rojo es de 250 rupias (3,20 €) si lo visitas el mismo día que visitas el Taj Mahal, y si lo haces en otro día tienes que añadir 50 rupias más (0,60 €) a ese precio. Aunque se suele decir que la visita a este fuerte suele verse eclipsada con la visita al maravilloso Taj Mahal, lo cierto es que a nosotros nos gustó. No deja de ser un fuerte más de los muchos que hay en India pero resulta una visita más divertida ya que cruzas pasillos, pabellones, puertas, recintos, entras por aquí y sales por allá, vimos un grupo de gente que rodeaba a unos recién casados, te sientas en un rincón y hablas con algún turista indio que intenta situar donde se encuentra España, en fin, te integras más en el edificio. En el recinto del Taj Mahal no se pueden tocar los jardines, apenas hay bancos, y lo único que puedes hacer es rodearlo un par de veces, entrar a ver donde están las tumbas, ver la mezquita (que no tiene ná) y sacarle miles de fotos.

Al día siguiente fuimos a ver Fatehpur Sikri, pero lo hicimos en una excursión de un día manteniendo el alojamiento en Agra. Lo contamos en la entrada siguiente.

Todavía nos queda mes y medio y hemos decidido ir a Goa, a relajarnos a  Arambol beach, y hacer unas clases de yoga allí disfrutando de la playa y el buen tiempo.

Así que nos hemos acercado a la estación de tren de Agra Cant y hemos cogido dos billetes de tren en el “Goa Express” para el día siguiente. Sólo quedaban disponibles plazas en la categoría de tercera clase con aire acondicionado así que cogimos dos tickets por 1715 rupias por persona (22 €). La verdad es que tuvimos mucha suerte porque coger este tipo de tickets en el último momento suele ser imposible, y normalmente hay que cogerlos con antelación. Saldremos a las 17:30 horas y llegaremos a las 06:15 horas, pero no del día siguiente sino que llegamos a los dos días, o sea, unas 36 horas de viaje. Seguro que pensar en las playitas de Goa nos hace más soportable el viaje.

Más información en www.viajeporindia.com

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